Hay algo que encuentro con frecuencia cuando hablamos de sexualidad y placer: muchas personas creen que si una mujer no hace squirting, su orgasmo no es completo o que quizá no está disfrutando lo suficiente.
Y aquí quiero hacer una aclaración importante: el squirting y el orgasmo son fenómenos diferentes.
El squirting es la expulsión de líquido que puede producirse durante la actividad sexual. Algunas personas lo experimentan y otras no. Puede aparecer durante la excitación o coincidir con el orgasmo, pero no hacer squirting no significa experimentar menos placer ni tener una menor capacidad para alcanzar el orgasmo.
Después de tantos años trabajando como Sex Coach, creo que es importante dejar de convertir estas respuestas del cuerpo en una especie de examen.
A veces me preguntan: “¿Por qué yo no hago squirting?”
Y mi respuesta es sencilla: ¿por qué deberías hacerlo?
Cada cuerpo responde de una manera diferente. Algunas personas experimentan squirting y lo encuentran placentero; otras nunca lo experimentan y tienen una vida sexual completamente satisfactoria.
También es importante diferenciar entre squirting, eyaculación femenina y lubricación. Aunque a menudo utilizamos estas palabras como si significaran lo mismo, no necesariamente describen el mismo fenómeno corporal.
Y creo que aquí tenemos mucho que aprender. Durante años, hemos recibido información sobre sexualidad basada en expectativas, mitos y, en muchos casos, en lo que vemos en la pornografía.
Podemos acabar pensando que cuanto más líquido hay, más placer debe haber. Pero el placer no se mide en mililitros.
Tampoco se mide por la intensidad de una reacción, por la duración de un encuentro sexual o por conseguir determinados resultados.
Para mí, la sexualidad tiene mucho más que ver con sentir, descubrir, escuchar tu cuerpo y quitarte presión.
Puedes tener un orgasmo sin squirting. Puedes experimentar squirting sin tener un orgasmo en ese momento. Y también puedes disfrutar muchísimo de una experiencia sexual sin llegar al orgasmo.
Por eso, cuando hablamos de placer sexual, prefiero que cambiemos la pregunta.
En lugar de preguntarnos “¿por qué no consigo hacer squirting?”, quizá sería mucho más interesante preguntarnos:
¿Qué me gusta? ¿Qué siento? ¿Qué deseo? ¿Qué me produce placer?
Ahí es donde, para mí, comienza un verdadero autoconocimiento sexual.
Y esto es precisamente una de las cosas que más me gusta trabajar como Cris Blas Sex Coach: ayudar a las personas a conocer mejor su cuerpo, comprender su sexualidad y explorar el placer a través de la información, la curiosidad y la libertad, sin juicios ni presiones.
Como también explico en mi artículo “¿Eres sexófilo o sexófobo? Lo que tu relación con el sexo puede revelar sobre tu placer”, para mí existe una diferencia importante entre tener experiencias sexuales y realmente conocer nuestro placer.
Porque al final, tu cuerpo no tiene que demostrarle nada a nadie para que tu placer sea real.
El squirting puede formar parte de la sexualidad de algunas personas, pero nunca debería convertirse en una obligación, un objetivo o una medida de cuánto disfrutas.
Conoce tu cuerpo. Escucha tus sensaciones. Explora tu placer. Y deja que tu sexualidad sea tuya.
— Cris Blas, Sex Coach



