Un Sex Coach es un profesional que acompaña a las personas para que conozcan mejor su sexualidad, su cuerpo, su deseo y su forma de vivir el placer. El coaching sexual puede abordar aspectos como la comunicación, el autoconocimiento, el placer y las relaciones, y existen diferentes enfoques y formas de ejercerlo.
En mi caso, trabajo desde una perspectiva práctica basada en mi formación como Sex Coach y en más de 15 años de experiencia directa en sexualidad.
Seguramente te preguntas qué significa ser Sex Coach y qué puedes esperar de mis sesiones. En esencia, me considero una entrenadora y profesora sexual personal. Al igual que un coach deportivo o un profesor de cualquier materia, mi objetivo es acompañarte para que conozcas mejor tu cuerpo, explores nuevas formas de sentir placer y desarrolles una sexualidad más consciente y satisfactoria.
Mi filosofía: placer real, comunicación y reciprocidad
Vivimos en una sociedad en la que todavía arrastramos muchos tabúes, prejuicios y guiones sobre cómo se supone que debemos vivir la sexualidad.
Durante mucho tiempo, además, buena parte de nuestros referentes sexuales proviene del porno, del cine o de modelos de relación en los que no siempre se muestra lo que realmente ocurre dentro del cuerpo.
A mí me interesa precisamente lo contrario: el placer que se siente, no el que se interpreta.
Mi enfoque se basa en la comunicación auténtica: aprender a expresar lo que te gusta y lo que no, pero también a escuchar a la otra persona. El placer no consiste únicamente en recibir. Para mí, una buena experiencia sexual implica dar y recibir, observar, preguntar, sentir, adaptarse y disfrutar juntos.
Muchas personas creen que ya conocen perfectamente su sexualidad y, sin embargo, existe un enorme universo de sensaciones por descubrir.
Por ejemplo, no a todas las mujeres nos gusta el cunnilingus ni todas las personas sentimos placer de la misma manera. También hay muchas mujeres que han fingido un orgasmo alguna vez y personas que han aprendido a representar determinadas respuestas sexuales porque creen que es lo que se espera de ellas.
No existe una técnica universal que funcione para todo el mundo.
Por eso una de las cosas que más me interesan enseñar es a dejar de interpretar el sexo y empezar a sentirlo.
Claro, para ello también tienes que querer aprender, dejarte guiar y estar dispuesto/a a cuestionar algunas cosas que quizá llevas haciendo toda la vida.
Y algo importante: pagar por una sesión conmigo no significa que todo el placer tenga que ser exclusivamente para ti. Mi manera de entender la sexualidad se basa en la reciprocidad.
Para mí, el placer no tiene género ni orientación sexual
No entiendo el placer de las etiquetas rígidas.
Cada persona tiene una anatomía, una historia, unos deseos, unas experiencias y una forma particular de relacionarse con su cuerpo.
Por eso, mi coaching se adapta a cada persona, a su momento vital y sexual, y a sus circunstancias.
No parto de la idea de cómo “debería” disfrutar un hombre o una mujer. Prefiero descubrir cómo disfruta la persona que tengo delante.
Mi enfoque como Sex Coach: formación y experiencia práctica
Mi manera de trabajar como Sex Coach se ha construido, sobre todo, desde la práctica.
Cuento con más de 15 años de experiencia profesional directa en sexualidad, además de mi formación en coaching y otros cursos relacionados con la sexualidad.
Mi experiencia como trabajadora sexual, el contacto con miles de personas diferentes, mi curiosidad y una mente muy abierta me han permitido observar de cerca cómo vivimos el deseo, el cuerpo, el placer, la comunicación y también nuestras inseguridades sexuales.
Para mí, esa experiencia tiene un enorme valor.
No pretendo sustituir el trabajo de una sexóloga clínica, psicóloga, médica u otro profesional sanitario cuando exista un problema que requiera ese tipo de atención. Mi trabajo como Sex Coach tiene un enfoque diferente.
Trabajo desde el aprendizaje, la experiencia, la comunicación, el conocimiento del cuerpo y el placer.
Por eso me gusta definirme también como una Sex Coach práctica.
Una entrenadora personal de la sexualidad
No concibo mis sesiones como un encuentro en el que simplemente vienes, recibes placer y te marchas.
Me considero una especie de entrenadora personal de la sexualidad.
Cuando practicas yoga, CrossFit o cualquier disciplina corporal, alguien puede observarte y decirte que cambies una postura porque existe otra forma de hacerla que puede funcionar mejor para ti.
En la sexualidad ocurre algo parecido.
Si durante una sesión observo un hábito que considero que limita la experiencia, puedo decírtelo. Puedo proponerte probar otra manera de tocar, de besar, de comunicarte, de moverte o de prestar atención a las respuestas del cuerpo.
Eso no significa que exista una única manera correcta de disfrutar.
Significa experimentar y descubrir alternativas.
Si no te gusta que te corrijan o vienes con la intención de hacer exactamente lo mismo que siempre haces, probablemente mi forma de trabajar no sea para ti.
Aquí venimos a disfrutar, pero también a explorar y aprender.
¿Qué puedes esperar de una sesión conmigo?
Para aprovechar al máximo una sesión de Sex Coaching conmigo, hay algunas cosas que considero importantes.
Comunicación directa y respetuosa
Cuando contactes conmigo, intenta ser claro/a y concreto/a.
En mi web explico con bastante claridad mi filosofía y mi forma de trabajar. Leer previamente esa información nos permite saber si realmente estamos buscando lo mismo.
Puntualidad
El tiempo de ambos es importante. Por eso agradezco que llegues a la hora acordada.
Llegar con ganas de sentir
Cuando es posible, recomiendo no asistir a una sesión inmediatamente después de haberte masturbado o de haber tenido sexo.
En algunas personas, pasar un tiempo sin buscar constantemente el orgasmo puede hacer que lleguen con mayor deseo y mayor sensibilidad.
Pero cada cuerpo y cada persona son diferentes. No trabajo con una fórmula matemática de “tantos días sin sexo = más placer”.
Se trata de aprender también a observar tu propio cuerpo.
Mente y cuerpo presentes
Para mí es importante poder comunicarnos y percibir con claridad lo que sentimos.
El alcohol y determinadas drogas pueden modificar la sensibilidad, la percepción, la erección, el orgasmo y nuestra capacidad de comunicación.
La marihuana merece para mí una mención aparte porque forma parte de mi propia experiencia personal con el placer. En mi caso, ha tenido una influencia importante en cómo he aprendido a percibir determinadas sensaciones y a conectar con mi cuerpo y con el placer.
No significa que produzca ese efecto en todo el mundo ni que sea necesaria para disfrutar. Cada persona puede reaccionar de manera diferente.
Precisamente una de las cosas que he aprendido durante todos estos años es que no todos los cuerpos funcionan igual.
Apertura para aprender
Si vienes esperando repetir exactamente el mismo sexo de siempre, probablemente mi método te resulte extraño.
Puedo señalar, desde las primeras caricias o besos, aspectos que considero que podríamos explorar de otra manera.
No lo hago para decirte que “lo haces mal”, sino para que pruebes algo diferente y descubras por ti mismo/a qué ocurre.
Muchas veces, pequeños cambios en la manera de tocar, besar, moverse, preguntar o escuchar el cuerpo pueden transformar por completo una experiencia.
Aprender a explorar sin prisas
Una de las cosas que más observo es la tendencia a querer alcanzar el objetivo demasiado rápido.
Esto ocurre especialmente con determinadas prácticas.
El sexo anal es un buen ejemplo. No debería entenderse simplemente como “llegar a la penetración”. La zona necesita tiempo, relajación, lubricación, comunicación y una progresión adaptada a la persona.
El porno puede dar la impresión de que determinadas prácticas ocurren de inmediato y sin preparación previa. El cuerpo real no funciona como una escena editada.
Y esto no se aplica solo al sexo anal.
También ocurre con el orgasmo, la penetración, el sexo oral y muchas otras formas de placer.
Ir más rápido no significa sentir más.
A veces ocurre exactamente lo contrario.
Dar y recibir placer también se aprende
Dar y recibir placer es un arte que podemos seguir aprendiendo a lo largo de toda nuestra vida.
El cuerpo cambia, nuestras relaciones cambian y nosotros también cambiamos.
Los juguetes sexuales y otros recursos pueden formar parte de ese aprendizaje. No los considero enemigos del sexo ni sustitutos de una persona. Son herramientas que pueden ayudarnos a descubrir sensaciones y conocer mejor nuestro cuerpo.
Después de tantos años trabajando con la sexualidad, sigo aprendiendo.
Y eso me parece maravilloso.
No busco que interpretes el sexo. Quiero que lo sientas
Si estás cansado/a de una sexualidad automática o superficial y quieres descubrir otras maneras de experimentar el placer, puede que mi forma de trabajar encaje contigo.
No necesitas demostrarme nada.
Tampoco necesitas convertirte en una estrella del sexo.
Pero sí necesito que pongas algo de tu parte.
No quiero una persona completamente pasiva que espere a que yo haga todo. Quiero comunicación, curiosidad y disposición para descubrir.
Si únicamente buscas un servicio rápido y un “final feliz”, hay otros servicios que probablemente se adapten mejor a lo que buscas.
Mi trabajo como Sex Coach es diferente.
Quiero que disfrutes durante la experiencia, pero también que puedas llevarte algo: una sensación nueva, una manera diferente de comunicarte, otra forma de tocar, una pregunta que nunca te habías hecho o un mayor conocimiento de tu propio cuerpo.
Mi visión de la sexualidad
Me gustaría contribuir a una sexualidad más abierta, consciente y centrada en el placer real.
Especialmente quiero cuestionar muchos de los guiones que todavía arrastramos en las relaciones heterosexuales, aunque mi trabajo no se limita a ellas.
Durante décadas hemos visto mucha sexualidad en las pantallas, pero ver sexo no implica necesariamente aprender sobre el placer.
Una interpretación puede parecer espectacular desde fuera y no decirnos absolutamente nada sobre lo que esa persona siente por dentro.
A mí me interesa precisamente eso que una cámara no puede mostrar: lo que siente el cuerpo.
Después de más de 15 años observando, escuchando, experimentando y compartiendo experiencias con personas muy diferentes, sigo teniendo curiosidad por la sexualidad humana.
Y eso es lo que quiero transmitir en mi trabajo como Sex Coach: conocer el cuerpo, comunicarnos mejor, cuestionar lo aprendido y descubrir que el placer también se aprende.
Estoy aquí para acompañarte a descubrir el placer de dar y recibir.
Si quieres vivir una sesión conmigo, puedes consultar aquí cómo reservar tu cita.
Cris Blas
Sex Coach práctica



