París siempre tiene una forma especial de hacerme bajar el ritmo.
Entre la luz que entraba por las ventanas de este apartamento cerca de Gare du Nord, los momentos de calma y el placer de simplemente estar presente, me regalé un espacio para sentir, observar y disfrutar sin prisas.
A veces los viajes más bonitos no ocurren en las calles de una ciudad, sino en esos pequeños instantes en los que conectamos con nosotros mismos.
Esta galería es un recuerdo de uno de esos momentos.



