Llevo más de quince años trabajando alrededor de la sexualidad y hay una pregunta que cada vez me hago más: ¿dónde están las mujeres?
Muchos hombres me escriben para aprender, experimentar y descubrir nuevas formas de vivir su placer. También he acompañado a parejas. Pero mujeres que buscan conocer mejor su propio cuerpo y su sexualidad femenina, muy pocas.
Quizá todavía resulta extraño pensar: «Quiero aprender sobre mi placer femenino y voy a buscar ayuda para hacerlo». Sin embargo, aprendemos a cuidar nuestro cuerpo con entrenadores, fisioterapeutas o profesores de yoga, pero pocas veces pensamos en aprender sobre nuestra propia sexualidad.
La educación sexual también influye
Durante generaciones, hombres y mujeres hemos recibido una educación sexual muy diferente. A los hombres se les ha enseñado a buscar, explorar y experimentar. A las mujeres, muchas veces, se les ha enseñado a gustar, a esperar y a no expresar demasiado deseo.
Quizá lo que muchas mujeres han necesitado es simplemente permiso:
Permiso para sentir curiosidad.
Permiso para masturbarse.
Permiso para explorar.
Permiso para hablar de sexualidad.
Permiso para buscar placer.
El placer femenino no debería ser un misterio ni algo secundario. La sexualidad también se aprende.
El orgasmo femenino no es solo una cuestión biológica
Existen estudios que muestran diferencias en la frecuencia del orgasmo femenino entre distintos contextos y tipos de relaciones. Esto invita a reflexionar sobre cuánto influyen el aprendizaje, la comunicación y el conocimiento del propio cuerpo.
Quizá parte de lo que llamamos dificultad femenina sea, en realidad, una cuestión de educación sexual y de falta de exploración.
Los juguetes sexuales son herramientas
Los juguetes sexuales no significan que el cuerpo funcione peor. Son simplemente herramientas para conocer nuevas sensaciones, descubrir el cuerpo y ampliar las posibilidades del placer.
El objetivo no es llegar al orgasmo de una única manera, sino descubrir todas las formas en las que nuestro cuerpo puede disfrutar.
Experiencia sexual no siempre significa aprendizaje
Puedes llevar muchos años teniendo relaciones sexuales y seguir sin conocer realmente tu cuerpo.
Experiencia sexual y aprendizaje sexual no son exactamente lo mismo.
Conocer el propio cuerpo, saber comunicar lo que nos gusta y entender cómo responde nuestro placer requiere observación, curiosidad y aprendizaje.
Mi trabajo como Sex Coach práctica
Me defino como Sex Coach Orgánica y Sex Coach Práctica porque gran parte de mi conocimiento nace de la experiencia, la observación y miles de horas acompañando a personas reales.
No soy médica ni psicóloga. Mi trabajo está en otro lugar: acompañar a personas y parejas a conocer mejor su cuerpo, su sexualidad y su placer.
Una mujer no necesita sentirse atraída por mí para trabajar conmigo. Igual que no necesitas sentir atracción por quien te enseña yoga o pilates para aprender a utilizar tu cuerpo.
El objeto de estudio eres tú.
Tu cuerpo.
Tu placer.
Tu deseo.
Tu sexualidad.
La sexualidad también se aprende
No quiero decirte cómo debería ser tu sexualidad. Quiero ayudarte a descubrir la tuya.
El cuerpo cambia. Nosotras cambiamos. Y podemos seguir descubriendo nuestro placer femenino durante toda la vida.
Porque si durante generaciones hemos aprendido que conocer nuestro placer no era tan importante, también podemos aprender exactamente lo contrario:
Nuestro placer merece tiempo, curiosidad, aprendizaje y experiencia.
— Cris Blas Sex Coach · Sex Coach Práctica



