A veces no necesito mucho… solo un espacio, silencio… y sentirme.
En esta habitación en París, con un cojín blanco entre mis manos, me dejé llevar por lo simple… por lo que no se fuerza.
Es en esos momentos donde más conecto conmigo, donde mi cuerpo habla sin palabras y todo se vuelve más íntimo… más real.
Si quieres entrar un poco más en mi mundo, descubrir lo que no siempre se ve…
te invito a mi espacio más personal.




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