Mentes cerradas (vieja escuela) y mentes abiertas (exploradoras)

Existe un gran debate entre ser mente abierta y ser mente cerrada, y no es algo binario. No es blanco ni negro. Hay una escala enorme entre ambos extremos.

Y en el sexo se nota mucho quién de mente abierta o de mente cerrada. Como en muchas áreas de la vida, nos han hecho creer que mujeres y hombres sentimos diferente. Somos distintos por naturaleza. Pero no es así.
Somos lo mismo, con diferentes anatomías y con etiquetas distintas. Lo que realmente marca la diferencia no es el género, sino la educación, las creencias y las experiencias.

Desde pequeños nos enseñan cómo vestir, cómo movernos, cómo hablar, qué tocar y qué no, qué está bien y qué está mal. Esas ideas se nos meten tan dentro de la mente y del cuerpo que acabamos creyendo que “somos diferentes”. Pero no lo somos.

El placer no tiene género.

Tenemos las mismas terminaciones nerviosas y la misma capacidad orgásmica. El orgasmo físico depende de la persona, no de si tiene pene o vagina.

Por eso el mundo avanza hacia algo más bisexual, más unisex. Las nuevas generaciones lo muestran claramente. En el sexo, esto apenas está empezando a verse: iguales, con distinta anatomía.

En mis sesiones busco otra forma de vivir el sexo. Me atrae cada vez más el cliente que quiere que yo disfrute, que se conoce, que tiene curiosidad y mente abierta. No el que viene solo a descargar.

He visto cambios a lo largo de los años. En París, por ejemplo, antes había más mente abierta. Hoy, después de 3 años desde que no venía, noto incluso un retroceso. Hay una obsesión con el sexo anal porque, como no lo pueden hacer, al mismo tiempo, muchos hombres todavía no se permiten recibir placer anal porque les duele, les cuesta o les genera conflicto interno. El ano de la mujer y el hombre son iguales, solo cambia que cada persona tiene su propio ano, como cada persona tiene su propia nariz.

Para mí el problema es sobre todo cuando el sexo se convierte en algo rápido, fuerte y centrado solo en terminar.
Si necesitas velocidad y fuerza para correrte, ese trabajo es tuyo. Tu cuerpo lo conoces tú mejor que nadie. No puedes poner a otra persona a soportar ese final solo porque la pagas. Eso es prostitución y yo me considero una trabajadora sexual. Es como si a una mujer de la limpieza la obligaras a hacer todo el suelo de la casa a rodillas. Ya no estamos en ese siglo (yo lo hacía porque mi madre me había enseñado así, pero no por eso continúo haciéndolo; vamos a ser humanos).

Claro, luego los hombres no entienden por qué las mujeres no quieren follar y lo achacan a la menopausia o a cualquier excusa externa. Si cuando nos dan fuerte se nos va el orgasmo, así que la mujer dice, para que te corras tú y me des fuerte (aguantando el dolor la mayoría de las veces hasta que el otro se corre), prefiero decir que no, que no me gusta el sexo, o no estoy interesada. Pero a las mujeres nos gusta el sexo como a los hombres.

Luego sin embargo a ellos les vas a tocar el culo y te dicen: ¡Eh, por favor, despacito! y además muchos de los despacito son los que luego te follan fuerte porque piensan que tu vagina o ano es diferente al suyo. ¡Qué ignorantes nos han criado en el sexo!

Yo, en mis sesiones, necesito sentir placer. Cada vez conecto más con mi orgasmo y no quiero encuentros donde solo disfruta uno. Si no hay placer compartido, no me interesa ese cliente. ¡Venteaba vez que lo digo ya!

Mi regla es clara: yo voy a buscar llevarte a un 8 y tú tienes que buscar llevarme a mí a un 8.
Solo después se penetra.

¿Dónde? Anal o vaginal.
Se elige una vía. No se mezclan zonas el mismo día, y menos en una primera sesión. El cuerpo necesita tiempo, escucha y respeto cuando se abre una zona nueva.

Yo utilizo una escala del 0 al 10 en mis sesiones para saber dónde está cada uno en el placer.
0 es no sentir nada, 1 empieza ese cosquilleo muy leve interior, ;5 ese cosquilleo empieza a gustar cada vez más, 8 estoy muy apunto,
10 me he corrido (clímax).

Con un juguete en el clítoris y unos dedos o un pene bien utilizados, puedo mantenerme en un orgasmo constante y moverme entre el 7 y el 8. Ese es el punto que me interesa: encontrar una postura, una técnica, una situación, posición  donde los dos estemos ahí y  sintamos el orgasmo físico interior y juguemos juntos, subamos, bajemos, controlemos.

La mayoría de las personas, la primera vez conmigo, no espera esto. Me encuentran en una web de escorts y se sorprenden: se encuentran con una coach que habla, que guía y que disfruta.

Así que que quede claro que aquí no se viene a usar a la persona , se viene a aprender a dar y a recibir placer físico, orgásmico. Y cuando una ha aprendido lo que es el orgasmo compartido, ya no hay marcha atrás.

A mí me habría encantado encontrar a alguien así cuando tenía 18 años. Me habría ahorrado mucho sexo sin placer y muchos dolores.

Otra leyenda: cuando el hombre termina, se terminó. Son muy pocos los que se quedan para que la mujer termine también.

Antes decía que sí a todo. Me educaron en la sumisión sexual. Hoy no. Hoy decido cómo son mis sesiones y con quién. No mendigo ni persigo clientes que solo buscan su placer.

Esto es como ir a un masajista: confías, te dejas hacer y luego decides si ha valido la pena o no. Tiempo y dinero incluidos.

Otra cosa  en la sexualidad es que cada vez que vuelvo a un lugar donde trabajé durante bastante tiempo, noto que yo evoluciono, pero muchos clientes no. Lo veo en París; lo veo en Madrid. Algunos se han abierto al placer anal recibido, pero muchos siguen obsesionados con dar sexo anal, como si fuera un derecho comprado. Y no lo es. Soy humana, no una máquina. Tengo límites físicos. Hay días que no puedo hacer sexo anal, y eso debería ser entendido. Pero muchos, si no pueden hacer lo que quieren, te juzgan como no profesional.

En mis sesiones se busca siempre un buen orgasmo, sea de la forma que sea, lo que surja en ese momento.
El ser humano cree que tiene que controlarlo todo, hasta el sexo. Y no es así.

El placer no se fuerza, sino que fluye.
No se impone, se comparte, se comunica.

Y aquí se viene a sentir, no a dirigir, sobre todo en una primera sesión.

Y ya en las siguientes sesiones, cuando hay confianza, conocimiento del cuerpo y conexión… es otra etapa.

0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest

0 Comments
Newest
Oldest Most Voted
Inline Feedbacks
View all comments

Posts relacionados

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies